La vida

La vida está llena de momentos intensos que sólo el que vive plenamente puede experimentar lo grandioso de estar en este mundo.

martes 29 de marzo de 2011

Si es malo, no es mi culpa


Estamos tan acostumbrados a atribuir las razones de nuestros fracasos a los demás y nuestros éxitos a nosotros mismos. Nuestra naturaleza nos impulsa a la sobrevivencia, reaccionamos físicamente o mentalmente de modo inconsciente ante cualquier amenaza. Si sentimos de nuestra hombría se verá perjudicada, mentimos. Si nuestro intelecto se va a ver disminuida, excusamos. Son muchas las formas en donde reaccionamos y damos respuestas sin estar plenamente consciente de ello.
Cuando viajaba a Cajamarca conversé con una tipo que tenía este complejo de autodefensa altamente desarrollada. De este modo, tal vez, hacía frente a su mediocridad, pues, si realmente creemos que no somos responsables de nada, absolutamente nada cambiaremos.
Esta persona me decía que bebía todos los fines de semana por culpa de su padre (quien falleció hace muchos años), que progenitor en vida era un mal ejemplo para todos sus hijos. Y ahora, lo seguía culpando de ser el responsable de su actual divorcio y agresión a sus hijos. A estas alturas, esta persona, no era capaz de liberarse aceptando que cada quien es responsable de sus actos. Culpar de haberlo hecho violento era parte de su argumento ideal para no cambiar, pues si sentía que no era el responsable de sus actos, no había nada que cambiar, no había nada por mejorar.
Decía que no podía arreglar ni construir el terreno de modo que sea una vivienda digna. Todo esto porque el estado no le ayudaba con dichos gastos. Refería que si el gobierno a través de alguna institución no le construía su casa, él no lo haría, primero porque no tenía dinero y segundo porque no era su problema. Además, me comentó que se gastaba todo su jornal en cada fin de semana, donde se quedaba con sólo el 10 o 20 % para sus pasajes y algo de comida. Si este señor, aceptaba que era su responsabilidad la construcción de su vivienda y empezaba a ahorrar ya no tendría para cubrir su vicio. El negarlo le permitía defender lo que creía que era su derecho.
En fin, cuantas veces hemos culpado a resto por nuestros errores?. En algunos correos que leo en el trabajo me doy cuenta que muchos hacemos lo imposible con respuestas algo ridículas para zafarnos de una responsabilidad o sanción.
Por otro lado, cuantas veces nos hemos quedado callados cuanto nos atribuían una felicitación o premio sin que nosotros hayamos hecho algo? Quizás, estos hechos sean menores, pues la costumbre por la felicitación y el premio no es una de nuestras cualidades naturales.
Aceptar es el primer paso del cambio. Ante cualquier hecho controlable debemos de responsabilizarnos si queremos realmente ver un cambio. El alcohólico fracasará a cualquier terapia si primero no acepta que está enfermo. El adicto no intentará cambiar si antes no asume su adicción. Nadie cambiaremos y seguiremos poniendo excusas si antes no aceptamos que somos responsables de nuestros actos. Nosotros decidimos nuestras acciones y como tal, sus consecuencias. El aceptar nuestras responsabilidades nos hace grande, nos enseña a mejorar y superar más rápidamente el fracaso. Aceptar el es primer gran paso en la vida.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada